El diseño: un proceso humano sin limites
El diseño es un proceso humano que sigue evolucionando. Todo diseño nace de un pensamiento que surgió porque una persona tuvo un problema que requería una solución: primero aparece la necesidad, luego la idea y, finalmente, la creación. Este proceso se sostiene sobre dos ideas fundamentales: por un lado, el diseño es un producto del pensamiento humano que busca resolver problemas; por otro, está ligado a la evolución y a la vida misma. Juntas, estas dos ideas demuestran que el diseño es un proceso sin límites que nunca se detiene.
Que el diseño nazca del pensamiento se puede ver en cada avance que conocemos. El diseño es creado por el pensamiento de posibilidades de soluciones a problemas o situaciones: "¿Qué pasaría si nos pudiéramos comunicar a través de largas distancias sin tener que vernos?", "¿Qué pasaría si creamos un sistema para que el agua llegue directo a los edificios?", "¿Y si mejoramos las computadoras y televisores para que no sean cajas?". Todas estas preguntas llevaron a varios avances en diseño. Una inteligencia artificial dentro del internet no tiene problemas de diseño físico ni estético porque no piensa humanamente, es decir, no tiene cuerpo físico ni emociones que la lleven a ese tipo de pensamiento. Así, el diseño se revela como un producto natural del pensamiento humano.
La relación del diseño con la vida y la evolución también es
evidente. Los animales y las plantas tienen un diseño casi perfecto para su
vida: si necesitan volar, tienen alas; si necesitan excavar, tienen patas; si
viven en lugares extremadamente oscuros, no tienen necesidad de una vista
perfecta pues no hay nada que ver. De la misma manera, el diseño humano nunca
va a parar porque siempre van a haber nuevos problemas que requieren más
soluciones, además, cuando esas soluciones se encuentran, el diseño se cuestiona
y se sigue cuestionando, y se hacen más diseños. Una solución siempre va a
tener más versiones, desde algunas casi idénticas hasta otras que no se parecen
en lo absoluto. Desde que el humano existe lleva diseñando y este proceso nunca
va a parar.
Visto todo esto, la idea de que el diseño es un proceso
humano en constante evolución queda plenamente confirmada. El diseño es un
proceso que comienza con un problema y continúa con el pensamiento y la
creatividad; un proceso que hasta los animales siguen, pero que la inteligencia
artificial no puede seguir porque no tiene los mismos instintos que tiene un
organismo vivo. Conocer lo que se considera diseño es importante: es algo
algunas veces hecho inconscientemente, pero que toma un rol central en la vida
cotidiana. Mientras existan problemas por resolver, existirá el pensamiento que
los resuelve, y mientras exista ese pensamiento, el diseño seguirá
evolucionando sin límites.
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